Tren bala. Dos horas. 260 km/h. Estación de Suzhou. Logro encontrar alguien que me informe de cómo llegar a mi destino. Bus 178. La guía y el Google-Map dicen otra cosa. Da igual, 178 me gusta. Ya en el bus le pregunto a un chico dónde me tengo que bajar. Le enseño el mapa de a dónde me dirijo. Mira mi mapa, mira el mapa del bus, mira mi mapa, pregunta, mira el mapa del bus. En la mitad de tiempo yo ya he identificado mi parada. Me dice cual es mi parada. Le digo que la mía es la anterior. Insiste. Insisto. Es cierto. Es cierto lo que llevo pensando hace tiempo. Por norma general, el género femenino muestra más habilidades y capacidad de resolución de problemas que el masculino. Ésta es sólo una muestra más o, quizás, pura casualidad. El chico me da la razón, a lo de la parada, de lo que yo pienso no sabe nada. Me bajo, camino, busco. Este pueblo es realmente bonito. Y digo pueblo porque esta parte se conserva como un pueblo: canales de agua, calles estrechas, puentes de piedra, gente en bicicleta. Es precioso. Encuentro el albergue.
Este blog pretende relatar las vivencias de mi viaje a China, si estás buscando información para organizar tu viaje deberías dirigirte a otras webs y foros.
2 de diciembre de 2012
Día 16: Suzhou, te amo.
Shanghai amanece lleno de vida. Desayuno - reflexión, café en mano, en la mejor pastelería del mundo. Vuelvo al hostel. Hay que preparar el día en Suzhou. Llamo al hostel mejor valorado. It's full. Mierda. Neals me deja su guía. Llamo a otro. Perfecto. Ya está, reservado. Mi inglés básico se agudiza por momentos. Ni yo me lo creo. Check-out, dejo la maleta grande y pongo rumbo a la estación. Antes, parada en el Bank of China. Toca cambiar pasta. Hay cola. Ahora sí, rumbo a la estación.
Hay que comer. Después viene un gran zumo natural de melón y naranja. Medio litro. Recorro el pueblo. Bajón. Sueño. Vuelvo al albergue. Me lanzo literalmente en el sofá. Son las 6. Abro los ojos. Son las 7. Pareció toda una noche. Estoy recuperado. Camino. Me siento en la muralla. Veo la gente pasar. Miro la ciudad. Esto es realmente bonito. Decido no hacer fotos. Esto quedará en la retina. Muralla, río, canales. Relax. Camino. Encuentro un mercadillo, de ropa y comida. Compro calcetines y unas pegatinas para el iphone. La pantalla se ha terminado de romper y hay que redecorar. Negocio la pegatina. Ceno al Wok. El cocinero me ofrece un cigarrillo. No gracias. 5 yuanes. Es realmente barato. Ceno. Después de dormir me desperté diferente, con fuerzas. Era como si el cuerpo me pidiera un momento. Camino hasta el hostel. La ciudad, de más de millón y medio de habitantes, duerme. Realmente, como dice el dicho popular chino: "El paraiso está en Suzhou".
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