Desayuno y alquilo una bici. 2 horas de ruta por la ciudad. A la vuelta, check-out y rumbo a los Jardines del Administrador Humilde. Antes, un litro de zumo natural me da fuerzas. ¿Los jardines? Pues como todo por estas latitudes: precioso. Se ve que el Administrador no era tan Humilde.
Vagón 15, asiento 33A, perfecto, tengo ventanilla, eso significa dormir mejor. Vagón 10, 11, 12, joder, todos son literas, me cago en todo, ¿por qué no me tocó a mí litera? 14 y 15. Son estancias de cuatro literas. Ya me equivoqué. Aunque en la estancia pone 33a, 33b, 33c ... Salgo, pregunto. Pues no me he equivocado. Toma ya. No me toca litera, pero, atentos a la jugada. Las camas de abajo las convierten en tres asientos cada una. Las de arriba para poner las maletas. Dos conclusiones. La primera, somos 6 en el compartimento. La segunda, dormiremos casi acostados. Unas maletas debajo de las camas. Otras pocas arriba, donde dormirán un señor y una señora, los más mayores. Quedamos 4 abajo. Los de enfrente lo tienen de coña, son jovencitos y pareja. Ya tienen nidito de amor. Ya hay 4 personas que dormirán acostadas. Quedamos mi amigo el chino que habla inglés y es muy amable y yo, que ya no somos tan jóvenes, pero sobre todo, no somos pareja. El chaval se sacrifica, me dice que me estire que él se pone en el lado de la mesita a trabajar con su Ipad. Perfecto. Duermo del tirón, piernas encogidas, pero a años luz del asiento en ventanilla de trenes nocturnos anteriores. Compartimento cerrado, luces apagadas. Silencio, se duerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario