El templo del cielo espectacular. Nos cuesta identificar los edificios según las descripciones de la guía. Una chica alemana que habla castellano nos ayuda. Ya te decía yo que este edificio cuadrangular no era el de la cúpula. No podía ser, las cúpulas creo que son redondeadas. Tuvo que llegar la alemana a poner orden. Te digo yo que últimamente los alemanes están en todo. Muy bonito el Templo del Cielo. Ahora, necesitamos comer.
Camino al metro un cansino conductor de bici nos quiere llevar. Viene una vez. No, xie xie. 200 metros más adelante, aquí está nuevamente. No, thank you. La recta continúa y su persecución también. Joder, no sé cómo decirle que no. Me pongo de acuerdo con Vanessa. Se acerca, toca la pita, nos mira y los dos a la vez le decimos: Cansinooo!! Nos mira sorprendido y se va. Nos morimos de la risa. El cansino a funcionado. ¿Y si probamos, por ejemplo, con el "¡ole, tú!"? Esta se convierte en la expresión del día. Cuando se acerca un vendedor/a o taxista esa es nuestra respuesta. ¡Ooole tú! Ahí nos damos cuenta que da igual lo que digamos, no nos entendemos.
La ruta concluye en la torre del tambor y de la campana. Nos pegamos 10 minutos decidiendo si vemos las dos torres enteras o a la mitad. Claro porque el precio cambia. Y total, una vez que subes a la mitad ya has visto la torre, para qué más. Así podemos ver dos. O no, ¿y si resulta que llegas arriba del todo y la vista es impresionante y nos lo perdemos? No sé, tú que dices. No sé. Yo creo que mejor ver una entera, o no, no sé. Claro, porque... Después descubrimos que "half" no era subir hasta la mitad de las torres, sino el descuento para estudiantes chinos. Las torres se ven enteras. Ataque de risa.¡Ole tú! Las cosas del idioma y las interpretaciones que se saca uno de la manga. Pues vimos una enterita.
El camino al metro es eterno y a la llegada al hostel estamos muertos. El día ha sido intenso y muy divertido.
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