Rumbo a los Bancales del Espinazo del Dragón. Antes compro una riñonera, la mía se ha roto, no llega ni a 2 euros. En la estación de tren compro billete Shanghai - Beijing, para dentro de nueve días. Para variar, no hay litera y además es carísimo, se nota que se acerca la temida fiesta nacional, donde los 1.400 millones de chinos se congregan en Beijing. Ahí estaremos.
Ahora sí, rumbo a mi destino de estos días. La riñonera se me cae en tres ocasiones, el truño-cierre la convierte en truño-riñonera. ¡Mierda! Bueno, por dos euros, ¿qué le pides a la vida, Fran? En cuanto acepté la condición de mi nueva adquisición ésta no volvió a fallar. En la Bus Station una pareja va para donde yo, ya está, fácil. Tres buses y una buena caminata de subida me llevarán a Tianthou.
En el bus más largo, 2 horas, ponen una peli. La miro a ratos hasta que me engancha. Es de chinos claro, osease, kárate, peleas, maestro, sabiduría. El malo malísimo ha matado al maestro. ¡No puede ser! El bueno buenísimo se entera y va a por él. También se ha llevado a la chica y al niño, más que probable sucesor. Cuando el bueno buenísimo está a punto de ganar, el malo malísimo resulta que tiene poderes y le gana. A ver, ¿pero no habíamos quedado que esto era una peli de chinos? Pues no, ahora resulta que también es de fantasía. El malo malísimo es como el mago malo del Señor de los Anillos. Ahí pensé, mira, dos en uno, peli de chinos y Señor de los Anillos. ¡Cómo se lo curran! Por supuesto, el malo malísimo gana y el bueno cae por una catarata. La chica se safa de sus captores y se lanza tras él.
El bueno buenísimo coge una "depre" de caballo. Su software de macho-alfa no está programado para las derrotas. La chica lo cuida pacientemente durante un año. ¡¡¡Pero!!!, ¿a dónde me vas con esos pelos? Con lo coqueto que estaba él rapadito y con coleta. A todas luces, la "depre" es importante.
Un día se levanta de buen humor y decide que comienza a entrenar. Ahí aparecen dos tíos que vuelan. Uno de blanco, otro de negro. El de blanco, quien será su nuevo maestro, esquiva los golpes y se mueve como Neo, el de Matrix. Sólo falta ver los códigos informáticos verdes. Estos chinos son increíbles. Ya vamos 3 pelis en una. Eso es ahorrar presupuesto. Vista una, vistas todas.
Lo sospeché desde un primer momento. Lo sabía. El de blanco y el de negro son fruto de su imaginación. Este tipo lucha contra sí mismo. Vamos, que tiene una esquizofrenia galopante. Ya vamos 4 en 1, y no revelaré la peli, para aquellos que no la hayan visto.
La chica se cansa y se marcha. Es evidente que ha ido a buscar al malo malísimo. Normal, en todo este tiempo el bueno buenísimo no le ha tocado ni un pelo. Y la muchacha se va a probar con el malo, que al igual se lleva una alegría. ¡Aaaaah no!, que va en busca de su hijo. Ahí llega el bueno buenísimo y se da la trepidante lucha final. Trepidante y apasionante, pero sobre todo indescriptible, porque llegó mi parada y me tuve que bajar.
Las terrazas de arroz de los Bancales del Espinazo del Dragón: INCREÍBLES, una portentosa obra de ingeniería humana. Sin palabras. Por eso mejor yo les cuento algo tan banal como la peli, que ya las fotos dan mejor cuenta del lugar.
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