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22 de octubre de 2012

Día 6: Coge el billete, corre y vete

Desayunamos como reyes en el hostel. Ahí conocemos a Marisa y Mario, casados y residentes en Madrid. La manifestación de Xian les pilló todo el día. Coche japonés que veían, coche japonés que volcaban. Ellos no, que parecían bastante civilizados, los chinos. Eso es descargar adrenalina.

Aprovecho y compro el billete de tren de Guilin a Hangzhou para dentro de seis días. Me entra la depre. Sí, la depre. 18 horas de tren, sin litera. No hay otra. Lo tomas o lo dejas. Lo tomo.

Bus a Yangshuó. Es el 4. El billete pone a las 12:35, pero es raro porque supuestamente van pasando así sin más. Pero bueno, nuestro billete pone a las 12:35. Estamos por fuera de la estación. Pasa el 6 dos veces, el 11 también dos veces, pero del 4 ni rastro. Dudo. Vanessa va a investigar. Unas chicas a mi lado sonríen, las miro, Les pido permiso para hacerles una foto. Ok. Se las enseño. Les gusta. Ríen. Pues ya que están aquí les enseño el billete a ver si nos ayudan. Miran el billete, hablan, lo vuelven a mirar, hablan, me miran, hablan, caminan un poco, las sigo, señalan para el frente. ¡Vanessa ven! Que creo que nos hemos equivocado. Las chicas avanzan un poco. Vanessa no lo ve claro. De buenas a primera, una de las chicas mira el reloj, mira el billete, me mira y echan a correr con mi billete en mano. ¡Corre Vanessa! ¡Javiiiiii! Corremos tras ellas. Entran en la estación. Nosotros también. Ellas pasan, nosotros paramos a pasar las maletas por el control. Ellas corren. Ahora nosotros también. Miro al fondo. Paran el bus que ya marchaba. La gente mira, hay colas para otros buses. Pasamos por en medio de la gente. Rápido, rápido. Llegamos. ¡Por aquí Javi, Vane! Me dan el billete. Subimos. El bus arranca. Marcha. ¡Oh, no! Nos hemos marchado sin dar las gracias. ¡Qué rabia! ¡Con lo bien que se han portado! 

Dos horas de bus. Tomo la firme determinación de tramitar la petición para que la carretera a Yangshuó entre el Libro Guines de los Récords. Se lo merece. Es la carretera con más baches de la historia.

Yangshuó. Cuatro calles, trescientos millones de turistas por segundo, doscientas mil tiendas por metro cuadrado y todas las discotecas del universo en una manzana. Eso es Yangshuó. Pueblo tranquilo donde los haya.    

Buscamos hostel. Las vistas desde la terraza son preciosas. Comemos. Paseo en barco por el río. Puesta de sol. Jamás mis ojos vieron algo tan bonito. No hay cámara que pueda captar esta belleza, ni retina que la pueda olvidar.

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